Qué hacer ante un ataque de ansiedad

En este artículo vamos a tratar un tema que está cada vez más arraigado en nuestra sociedad debido al ritmo frenético al que nos vemos sometidos a diario, la ansiedad. La ansiedad es una respuesta natural y de supervivencia ante un peligro real, por lo tanto, tener una crisis de ansiedad no es un trastorno. Pero se puede llegar a convertir en trastorno si persisten sus síntomas incluso en situaciones que no sean peligrosas, sin razón aparente y no se pone remedio lo antes posible, por ejemplo una persona que esté sometida a ciertos estímulos externos como problemas económicos, laborales o de pareja, no descansar de forma adecuada, mala alimentación, lo que produce un desajuste psicológico (activación inadecuada de los mecanismos de retroalimentación y desregulación de los sistemas simpático y parasimpático). 
A continuación vamos a exponer algunas pautas que nos ayuden a reconocer una crisis de ansiedad ya sea en nosotros o en otras personas y de esta forma actuar de la mejor manera posible. No obstante si usted tiene algún tipo de síntoma que pueda hacerle pensar que sufre de ansiedad, no lo dude y póngase en contacto con un profesional de la salud que le ayude de una forma más individualizada y no intente buscar en internet un remedio a su situación, porque en la red puede encontrar mucha información pero no una solución.

Bien, vamos con la exposición de las pautas. Según nos marca el DSM-IV, en una crisis de ansiedad suele aparecer una sensación de miedo o malestar intenso, acompañada de cuatro o más de los siguientes síntomas, que se inician de forma brusca alcanzando su máxima expresión en los primeros diez minutos:
  • Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.
  • Sudoración.
  • Temblores o sacudidas.
  • Sensación de ahogo o falta de aliento.
  • Sensación de atragantarse.
  • Opresión o malestar torácico.
  • Náuseas o molestias abdominales.
  • Inestabilidad, mareo desmayo.
  • Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo).
  • Miedo a perder el control o volverse loco.
  • Miedo a morir.
  • Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo).
  • Escalofríos o sofocaciones.

Una vez que sabemos cuáles son los síntomas que caracterizan una crisis de ansiedad, cuando los reconozcamos en la persona afectada podemos ponernos en alerta y actuar de la siguiente forma:
  • Debemos de empezar por controlar nuestra respiración, comenzando con una serie de respiraciones profundas inspirando por la nariz mientras cuentas hasta tres, mantén la respiración durante tres segundos más. Soltamos todo el aire de nuestros pulmones. Este ejercicio tiene una doble función; relajarnos y alejar nuestros pensamientos del foco de ansiedad.
  • El siguiente ejercicio lo denominaremos “frenar y sustituir“. Su objetivo es en primer lugar frenar los pensamientos que generan la ansiedad y sustituirlos por otros que nos tranquilicen.
  • Una característica de la ansiedad es que se retroalimenta con nuestros propios pensamientos, por este motivo, si en el ejercicio anterior hemos “frenado” los pensamientos que nos generan la ansiedad, ahora vamos a desviar la atención de estos, centrándos en otros pensamientos ajenos al foco de nuestra ansiedad. Utilizamos aquí un ejercicio extraído del libro 200 tareas de terapia breve, de Mark Beyebach y Marga Herrero de Vega, que se realiza en intervención sistémica. Pasamos a describirlo de forma breve: La persona afectada por la crisis de ansiedad debe de elegir un color, su preferido u otro cualquiera. Una vez elegido debe de buscar a su alrededor objetos que sean de ese color y darle las gracias a dicho objeto, por su utilidad, por su estética o por la razón que le apetezca. 
  • Si tu organismo te lo permite, puedes realizar una actividad física para descargar toda la adrenalina generada por la ansiedad.
  • Procura no apretar la mandíbula si tienes mareos, ya que esto lo empeorará.
Lo que se consigue con estos ejercicios es desviar de la mente de la persona afectada por la crisis y deje de enfocar toda su atención sobre el objeto que le produce esa sensación de miedo o malestar, concentrándose en otra cosa totalmente ajena a esta.

Una cosa a tener en cuenta es que NOSOTROS controlamos la ansiedad y no al contrario.

Espero que le haya servido de ayuda. Un abrazo.

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