La inoculación del estrés

La inoculación del estrés es una técnica cognitivo-conductual que fue desarrollada en 1974 por Donald Meichenbaum, teniendo como objetivo enseñar a una persona a enfrentarse con una situación estresante que le produce malestar, mediante el entrenamiento de determinadas habilidades, que más adelante describiremos.

Donald Meichenbaum.

Este tipo de intervención se puede utilizar para reducir la ansiedad producida en situaciones sociales, fobias, temor a hablar en público y cualquier situación que produzca un elevado malestar.
Suele estar compuesta de varias fases, dependiendo de la persona con la que se intervenga se hará más hincapié en unas u otras, ya que no es lo mismo intervenir con un niño que con un adulto, Pero nosotros vamos a fijar tres fases, las establecidas por Meichenbaum.

– Fase de Conceptualización.
– Fase de Adquisición de habilidades y ensayo.
– Fase de Aplicación y Consolidación.


 

En esta primera fase (Fase de Conceptualización) se explica a la persona la finalidad de la intervención y se plantean unos objetivos realistas a conseguir. Lo primero que hay que conseguir es encontrar los elementos que producen el malestar e identificarlos. A continuación se proporciona la información sobre el origen y mantenimiento de los fenómenos emocionales problemáticos, desde el punto de vista fisiológico y lo que producen en el organismo. Como hemos dicho anteriormente, el objetivo de esta primera fase es la de identificar la situación que produce ese malestar y reconocer la existencia de que es un problema real, y así empezar a buscar su solución. Se debe guiar a la persona para que reconozca los elementos estresantes para poder asociarlos con las emociones que sufre.



El correcto planteamiento de esta fase es muy importante para un buen desarrollo de la intervención. Hay que dejar muy claro a la persona afectada cuál es el funcionamiento del organismo ante situaciones de estrés y la relación que existe entre este y la salud. Según explica Meichenbaum, es necesario hacer hincapié en los aspectos aprendidos del comportamiento, en la continua interacción sujeto-ambiente y la importancia de los pequeños problemas cotidianos frente a los grandes problemas de estrés.


A continuación exponemos de, manera somera, cómo continúa la intervención en la segunda fase (Fase de Adquisición de habilidades y ensayo). En este punto se procede a enseñar al afectado las diferentes estrategias de afrontamiento del estrés que sean las más útiles en cada caso en particular. Enumeramos las diferentes habilidades a aprender:

Habilidades cognitivas: las principales estrategias a entrenar son la detención del pensamiento, auto-instrucciones y reestructuración cognitiva.
Habilidades de control emocional: La principal estrategia es la relajación, artículo que podemos encontrar en esta página.
Habilidades conductuales: La exposición, el modelado y el ensayo, nos ayudarán en el aprendizaje de estas habilidades y a modificar ciertos parámetros morfológicos de las respuestas en la situación estresante.
Habiliadades paliativas: Entre otras muchas mencionaremos la distracción, el cambio de perspectiva y ciertas habilidades sociales. 


En este ejemplo de entrenamiento en auto-instrucciones, utilizaremos el esquema que describió Meichenbaum y seguiremos estos pasos:

– Preparación para una situación estresante.
– Afrontamiento de esa situación.
– Prevención de crisis durante el afrontamiento.
– Recompensa posterior por la ejecución correcta.
– Afrontamiento de fracasos o recaídas.

Una vez adquiridas las habilidades y habiendo evaluado dicho aprendizaje con resultado positivo, procedemos a pasar a la siguiente fase.

Realizados los pasos anteriores nos encontramos ante la tercera fase (Fase de Aplicación y  Consolidación). En ella ponemos en práctica lo aprendido en la fase anterior con una serie de técnicas entre las que destacamos el ensayo en imaginación, ensayo conductual y la exposición en vivo siempre y cuando ésta sea de forma gradual. 

El ensayo en imaginación se realiza para afianzar lo aprendido viviendo la experiencia desde fuera y por observación de un modelo que se expone a la situación estresante. Es importante decir que cuanto más acercamiento afectivo exista entre la persona afectada y el modelo a imitar, más efectivo será este entrenamiento. 

El ensayo conductual se aborda desde el enfrentamiento de la persona a situaciones simuladas, controlables y con un aumento en el grado de integración en relación a la situación real, incluyendo imprevistos para observar como van los avances de la persona en la intervención. Por último la persona ha de enfrentarse a la situación real de una forma progresiva hasta conseguir controlar las reacciones fisiológicas, emocionales y conductuales que le producía la situación estresante que le condujo a esta intervención.

Para finalizar veremos un vídeo explicativo sobre la fisiología del estrés en nuestro organismo. Espero que te haya gustado este artículo. Si quieres añadir algo más deja tu comentario . Muchas gracias.

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